APLICACIÓN DE LA TEORÍA DE LOS AFECTOS A LA RETÓRICA MUSICAL: EL CONCEPTO DE IMITACIÓN

Basado en las apreciaciones de Descartes

René Descartes en 1618 se refiere al sonido de la música: “Su finalidad es deleitar y provocar en nosotros pasiones diversas” . En el marco de la teoría de los afectos, esta capacidad de la música se basa en la relación entre los afectos y sus efectos y se resume en el concepto de imitación , el que se define “principio básico y fundamental en la representación musical”.

La doctrina de los afectos propone que la correcta manipulación de distintos elementos estructurales de la composición - recursos retórico-musicales (escalas, ritmo, estructura armónica, tonalidad, rango melódico, formas, color instrumental, etc.) - son capaces de imitar los efectos corporales de las pasiones, que vendrían a ser el movimiento de los espíritus animales a través de los fluidos corporales y las señales exteriores generadas como efecto. Esto implica que la música es capaz de causar estos efectos corporales y así gatillar el movimiento del alma asociado a un afecto o pasión determinada. Esta teoría entrega un sustento biológico al concepto de carga afectiva de la música.