LA TEORÍA DE LOS AFECTOS COMO UNA EXPLICACIÓN BIOLÓGICA A LAS EMOCIONES DEL SIGLO XVII-XVIII

La teoría de los afectos es una teoría biológica y filosófica acerca de la naturaleza de las emociones y su relación con la estética que fue predominante entre los siglos XVII-XVIII. Como su nombre lo indica, el concepto clave en esta teoría es el concepto de afecto. Ya en el siglo de oro el español Miguel de Salinas lo definía claramente en su Rhetorica: “Affecto es un movimiento o perturbacion que mas propriamente dezimos las pasiones del anima: porque según las mudanças que se offrescen assi se inclinan a dolor/alegría/misericordia/crueldad/amor/odio.etc”. Años más tarde, René Descartes relaciona afectos o pasiones del alma con “percepciones”, “emociones” y “sentimientos” , reconociendo seis pasiones o afectos básicos: “la admiración, el amor, el odio, el deseo, la alegría y la tristeza” mientras que otros autores (Mersenne, Kircher , Charpentier, Rameau, Mattheson ) usan distintas clasificaciones. A pesar de las distintas clasificaciones usadas para catalogar los afectos, el concepto transversal de los autores de esta época es que los afectos son las unidades fundamentales e irreductibles de la emocionalidad humana.
Para los autores barrocos, los afectos y las emociones no solo existen como entidades abstractas, sino que poseen un sustento biológico que, en el caso de Descartes, tiene como concepto central a los espíritus animales.
Para Descartes, los espíritus animales son “cuerpos muy pequeños y que se mueven muy rápidamente” a través del flujo sanguíneo y del sistema nervioso.

Esta concepción biológica de la relación afecto-efecto se encuentra desarrollada por Descartes para los afectos básicos, la cual se ejemplifica a continuación en detalle para el afecto de alegría. Según el autor, la alegría consiste en “el goce que [el alma] siente del bien que las impresiones del cerebro le representan como suyo” . En la alegría, el movimiento de los espíritus animales concentra en los nervios alrededor del corazón, “abriendo y dilatando estos orificios [del corazón], permite que la sangre que los otros nervios expulsan de las venas hacia el corazón entre en él y salga en mayor cantidad que de costumbre” ; lo que produce como consecuencia “espíritus cuyas partes, muy iguales y sutiles, son propias para formar e intensificar las impresiones del cerebro que dan al alma pensamientos alegres y tranquilos". Esto provoca diversos efectos, como sonrojamiento e incluso risa. La descripción de Descartes sobre la alegría usa como ejemplo la experiencia placentera de la alientación. Lo mismo puede aplicarse para los otros afectos básicos.